Es difícil olvidar aquellos días que, por algún motivo, resaltan entre los tonos grises que colorean lo cotidiano en esta asquerosa capital. Uno de esos días se me viene ahora al celebro, un día en que un muerto me dio un tremendo abrazo, para después refregarme en la cara lo efímero de nuestra propia existencia. Estaba yo, en compañía de Némesis, cuando un texto llegó a mi carpeta. Era una entrevista hecha a Francisco Varela, neurobiólogo chileno que bailó un pie de cueca en la fonda que se armó abajito de la Torre Eiffel, apoderándose del CNRS (centro nacional de investigación científica francés). Bastaron dos párrafos para tener la certeza de que este tipo estaba transmitiendo desde otra galaxia. Y en cierta forma me sentí un astronauta enviado desde ese paraje distante. El tipo hablaba de cómo lo más profundo de nuestras mentes está conectado con nuestro cuerpo no en una dialéctica simple como se pretende, sino que en un "estar en contacto" de lo que él llama "múltiples identidades somáticas": la carne que cubre al hueso, así como el sistema inmune, millones de moléculas que están eternamente -si subyugamos dicho concepto a la angustiosa temporalidad del ser humano- tocando cada nanómetro de nuestro interior; todo conjugado con la mente, hecha palabra por medio de la conciencia, la gran caja negra que algún día espero desenvolver...
Pasaron pocos minutos y Némesis me dice: "lo vi en la tele el otro día, creo que ayer se murió de cáncer". (La típica imagen de desolación fílmica va ahora.)
Era cierto. Muerto sólo horas antes de haberlo descubierto. Una gran ironía de esta vida. Otra más.
Desde ahí empecé a buscar más sobre su vida y obra, hasta que finalmente terminé nutriendo mi propio discurrir pseudo-creativo con muchos de sus postulados. Un descubrimiento póstumo...
Y es aquí donde llego finalmente al motivo de este texto: los descubrimientos que nos deslumbran, que nos llevan a lugares donde no es posible acudir más que con esa reconstrucción mágica de lo real que nos permiten las palabras impresas, y más todavía las imágenes congeladas. Estaba escuchando una canción de Pedro Aznar y Alejandro Fillio, "en la sombra del Agua", que le cantaba a "Jaime"... Bastaron un par de clics para descubrir una avalancha de buena poesía, de esa que te cala hondo, que te dan ganas de susurrarle en el oído a ella mientras se está quedando dormida a tu lado, para finalmente rescatarla de la muerte y traerla de nuevo junto a ti. De eso se trataba todo esto: Ahí pasó/ la carroza fúnebre/ que esta vez iba de fiesta:/ no llevaba flores, ni caravana/ porque tu muerte no es más/ que una silenciosa invitación/ a hacerte eterno.
Los versos son de otro.
Á.
Jaime Sabinés, poeta Mexicano (1926-1999)
Yo no lo sé de cierto... (de Horal, 1950)
Yo no lo sé de cierto, pero supongo
que una mujer y un hombre algún día se quieren,
se van quedando solos poco a poco,
algo en su corazón les dice que están solos,
solos sobre la tierra se penetran,
se van matando el uno al otro.
Todo se hace en silencio. Como
se hace la luz dentro del ojo.
El amor une cuerpos.
En silencio se van llenando el uno al otro.
Cualquier día despiertan, sobre brazos;
piensan entonces que lo saben todo.
Se ven desnudos y lo saben todo.
(Yo no lo sé de cierto. Lo supongo).
No es nada de tu cuerpo
No es nada de tu cuerpo,
ni tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre,
ni ese lugar secreto que los dos conocemos,
fosa de nuestra muerte, final de nuestro entierro.
No es tu boca -tu boca
que es igual que tu sexo-,
ni la reunión exacta de tus pechos,
ni tu espalda dulcísima y suave,
ni tu ombligo, en que bebo.
No son tus muslos duros como el día,
ni tus rodillas de marfil al fuego,
ni tus pies diminutos y sangrantes,
ni tu olor, ni tu pelo.
No es tu mirada -¿qué es una mirada?
-triste luz descarriada, paz sin dueño,
ni el álbum de tu oído, ni tus voces,
ni las ojeras que te deja el sueño.
Ni es tu lengua de víbora tampoco,
flecha de avispas en el aire ciego,
ni la humedad caliente de tu asfixia
que sostiene tu beso.
No es nada de tu cuerpo,
ni una brizna, ni un pétalo,
ni una gota, ni un gramo, ni un momento:
Es sólo este lugar donde estuviste,
estos mis brazos tercos.
http://www.sololiteratura.com/sab/sabobras.htm
(muchos de sus poemas)
http://www.columnasur.org/sabines.htm
(recitados en mp3)
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4 comentarios:
Me golpeaste, excelente selección de poesías, no sé cómo no las encontraste gays, si son alabanzas a la mujer. Después de todo, uno siempre depende de ellas... bueno, depende...
mi turno...
oye, culeaíto, te leíste esa ke dice "Espero curarme de ti"?
No sabís cómo Sabines me ha marcao desde hace unos tres o cuatro años, kién lo iba a pensar, a mí el pendejo ke no leía para "no contaminar su literatura con las influencias de otros escritores".
¿Y sabís ké pasó al final?
Me retiré, cuando me di cuenta ke todo estaba escrito, ke siempre existía alguien a kien le pasó algo inmensamente bueno (o malo)como a ti y lo escribió.
Desde entonces, sólo escribo emails o correos-e, como kiera usted llamarlos, en los ke firmo con mi nombre, descuartizo al atlántico y casi siempre acabo diciendo "te amo".
Salud!
Volví en gloria y majestad, disculpen la falta de tiempo, no es que yo sea muy ocupado, es que lo pierdo fácilmente.
Eloy C. Vives
Yapo Jeria, me dijiste " métete en mi... blog" y aquí he estado sagradamente todos los días y no pasa na' aparte de la krroza funebre... ki pah hemmano?
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